¿Que son los riegos solares?

 

El riego solar consiste en llevar la irrigación a los cultivos a partir de la energía solar y prescindiendo de combustibles como el petróleo o fuentes como la electricidad. Además de ser una opción de gran eficiencia energética y muy sostenible, es ideal para llevar el agua a áreas lejanas donde no llega, por ejemplo, el tendido eléctrico. Se trata de un sistema que convierte el riego en un procedimiento limpio, cómodo, económico, además de eficiente, inteligente y cómodo.

¿Cómo funciona el riego solar?

La principal ventaja del riego solar es que la temporada en la que hay mayor demanda de agua es, precisamente, la de mayor radiación solar. De esta manera, se combinan los dos elementos principales de este sistema convirtiéndolo en una opción muy competitiva para dar respuesta al riego de los cultivos y a las necesidades de suministro de las explotaciones ganaderas.

La extracción de agua y su posterior bombeo se llevan a cabo gracias a la energía solar, sin necesitar combustible y no infraestructura eléctrica. Los captadores fotovoltaicos generan potencia hidráulica y un trabajo mecánico, aunque es cierto que el bombeo puedo sufrir variaciones de intensidad en función de la radiación que recibe a lo largo del día. Por este motivo, es aconsejable completar el sistema con la instalación de unas baterías que proporcionen un flujo constante de energía.

Ventajas del riego solar.

Las bombas solares para riego son 100% ecológicas. Utilizan una energía limpia que no genera residuos y no contamina. Además es una energía renovable, que no se agota y tiene infinitas aplicaciones. Pero, además, el riego solar presenta otros aspectos muy ventajosos:

  • Es una opción muy rentable, si la comparamos con el riego alimentado con otros combustible como el gasóleo. Además, la inversión se recupera un periodo inferior a 4 años.
  • También mejora la productividad de los cultivos, ya que aumenta el periodo de riego y las campañas anuales.
  • Se puede utilizar en zonas aisladas, sin posibilidad de suministro eléctrico y en aquellas en las que es complicado llenar un depósito con otro combustible.
  • Su vida útil es muy prolongada. Y su mantenimiento económico y sencillo.
  • El sistema de riego solar es automático y se puede programar. Además, quedan resgistradas las horas de uso y los caudales.

 Preparando el terreno para el riego solar.

Para instalar un sistema de riego solar, necesitamos cumplir unos requisitos muy básicos y previsibles. Lo imprescindible, desde luego, es que existan recursos naturales como el agua y el sol, sin los cuales el sistema no tiene ningún sentido.

Por ejemplo, tendrá que haber agua suficiente para el riego y tendremos que prever qué cantidad necesitaremos en función del tipo de uso que le vamos a dar y del destino de los recursos. Por ejemplo, conviene saber que los consumos típicos se sitúan en 400 litros por persona en los humanos, 150 litros por cada árbol frutal y 60 hectómetros por hectárea para una granja suburbana. Si se trata de una explotación animal, el consumo oscila entre los 0’23 litros por cabeza para los pollos y los 57 litros por cabeza para las vacas.

Además, hay que hacer cálculos y una buena previsión. Es decir, hay que identificar el caudal necesario, diseñar el sistema de riego solar concreto que queremos y tener en cuenta las pérdidas de caudal por rozamiento y distancia a la hora de sopesar la potencia que necesitaremos.

Si tenemos en cuenta todos estos parámetros, daremos con el tipo de bomba y la instalación de riego solar más adecuada para nuestras necesidades. No obstante, siempre es recomendable acudir a los profesionales de las empresas instaladores para que sean ellos los que planifiquen y presupuesten la instalación. Así no habrá margen de error.

Un consejo: aprovechar el agua de lluvia.

Si vamos a instalar el riego solar en una zona con precipitaciones habituales y medias, lo ideal es completarlo con un sistema de almacenamiento de agua de lluvia. Se trata de una forma ecológica, sencilla y barata de almacenar recursos naturales.

Si lo hacemos, tendremos que diseñar un sistema de captación y conducción en base a los datos pluviométricos del lugar. Y, desde luego, adaptar la seguridad de la instalación y la salubridad a los usos que vayamos a darle al caudal.

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